Y anoche me decías "Te amo". Ahora recostada a tu lado en la cama intento buscar nuevamente una razón para no dejarte en el olvido. Nos hemos hecho daño... ¡y nuestra historia es tan larga! Sé que me entiendes, que me necesitas... pero tu obsesión enfermisa y mi sumisa estupidez no nos llevan a ningun lugar.
Recuerdo ese día confuso en tu casa. Entre mis manos esa prueba tan temida y afirmativa la respuesta de mi terror. No podía ni llorar... me acerqué y huiste, cerraste tras de tí bruscamente la puerta y yo me quedé ahí, sentada esperando nada.
¿Que lo querías? ¿Que no te dejara?
Días después todo era turbio. ¡Y esa discusión! Maldito el momento en que decidí irme contigo a recorrer Santiago... maldito ese "accidente". Creo que me sentía un poco culpable por tu inestabilidad.
Te miro... te miro, eres como un niño. Pequeño indefenso, incrédulo y egoísta... descansas tán plácidamente. Sutilmente me acerco a ti, enredo entre mis dedos tus pelo y te beso en la frente . Tengo que partir.
En el umbral de la puerta me detengo y sin mirar atras tomo del estante una caja de Lucky Strike . Cierro mis ojos humedecidos y te digo "Hasta nunca".
No hay comentarios:
Publicar un comentario